Vivienda gratuita, la vía para mitigar la pobreza

SLPral_850x350

Sergio Mutis, presidente del Grupo Valor S.A., es uno de los principales constructores y desarrolladores de vivienda del país; 35 años de experiencia en este sector lo hacen un  gran conocedor de esta industria; fue Presidente de Fedelonjas, es columnista del diario económico La República, estructuró la política de vivienda para la campaña presidencial de Germán Vargas Lleras en 2010 y durante este proceso fue el mentor del actual Ministro de Vivienda. InfoAØ habló con él sobre la forma en que la vivienda puede aportar al cambio social que necesita Colombia, en cuanto a la disminución de la pobreza y la desigualdad.

El nuestro es uno de los países más desiguales del mundo; este dato, además de ser aterrador y de estar acostumbrados a oírlo en la noticias, es solo una pequeña fracción del gran problema que padecemos: la pobreza. Situación que se traduce en falta de oportunidades, de educación y de vivienda.

Colombia cuenta con una histórica deuda social con el pueblo; el Gobierno Santos, por medio de la política de vivienda gratuita, ha prometido ponerse al día con la población menos favorecida que no ha tenido más opción durante décadas que inundar las laderas de las grandes ciudades en búsqueda de un techo en donde vivir. Pero no todo lo que brilla es oro y menos cuando viene como un regalo ¿Será este el modelo correcto para sanear el déficit de vivienda y mitigar la pobreza? ¿O es puro ‘realismo mágico’?

¿De qué trata el Modelo de Gestión Pública Sectorial de Vivienda?

Es un modelo que se conforma de subsidios directos a la demanda; como el mercado colombiano es demandado, es decir, se crean más hogares que lo que se construyen viviendas, hay que incentivar que estos hogares tengan capacidad de compra de sus viviendas. Por eso el modelo se basa en 3 factores claves: dar incentivos, apoyar a la demanda y generar subsidios. Mejor dicho, generar facilidades de compra para que los hogares colombianos puedan adquirir vivienda.

¿Cómo puede este modelo recortar la brecha de desigualdad?

Es un elemento complementario porque en la medida que los hogares cuenten con vivienda propia o vivienda digna, mejora su calidad de vida. A un propietario de vivienda o a una persona que viva en un entorno urbano de calidad, se le mejora sustancialmente su calidad de vida y le permite tener acceso a otros servicios y a otras oportunidades. Colombia en el año 2019 va a acercarse a un 80% de población que vivirá en las ciudades, por lo tanto nuestro país se urbanizó, y mientras que este desarrollo urbano sea también un desarrollo de infraestructura, de educación y de salud, automáticamente mejora la calidad de vida de todos los habitantes. Para que esto suceda debe haber una calidad habitacional repartida en todo el territorio patrio y no con grandes concentraciones, sino en la gran mayoría de los municipios colombianos.

Usted habla de vivienda como método de ahorro ¿De qué trata?

El activo más importante de los hogares colombianos, cuando logran acceder a ella, es una vivienda. Luego de comprar la primera, adquieren la segunda y hasta la tercera; luego venderán una, comprarán otra; por eso la compra, venta y el negocio de los arriendos se han convertido en las operaciones económicas más importantes de los dueños de vivienda en el país. Desde 1930 hasta la fecha, con excepción de finales de los 90, la vivienda siempre se ha valorizado; esto lo hace una forma de ahorrar, de formar capital, pues este inmueble siempre costará más, inclusive, hasta por encima de la inflación.

¿Qué porcentaje de los colombianos viven en una vivienda informal?

La informalidad en Colombia depende de cómo se mida; puede ser del orden del 50 por ciento de la población y curiosamente esa cifra coincide en que el origen de la vivienda, en la que el 50 por ciento es informal.

Entonces el 50 por ciento  de la población carece de una vivienda digna y año tras año se incrementa la migración de la población rural a las ciudades, teniendo en cuenta que el Gobierno, por más gestión que tenga, no tiene la capacidad suficiente para frenar la actual ola de construcción de vivienda informal.  

¿Cuál vendría a ser la forma oportuna de frenar o por lo menos controlar esta situación?

Para mitigar la construcción de vivienda informal se necesita de una suma de tareas complementarias. La primera, que las ciudades tengan conciencia de que, si bien hay una política nacional de vivienda, la obligación de la infraestructura, del desarrollo urbano y por ende de la norma urbanística, es de las autoridades locales; la obligación es de los alcaldes.

La segunda tarea es entender que hay gente demasiado pobre que jamás podría tener vivienda e implementar en el programa de vivienda de interés prioritario subsidios más grandes o hasta gratuidad total que complementen dicha política. Tener en cuenta que hay también un grupo de gente con capacidad de ahorrar y para eso fortalecer las VIPAS (vivienda de interés prioritario para ahorradores) por medio de créditos hipotecarios que nunca superen el valor que pagaría por un arriendo en su propia vivienda.

La tercera tarea está orientada a que la población de estratos medios cuente con mejores tasas de interés para adquirir vivienda. Una fórmula es que el gobierno les otorgue un subsidio a la tasa para que se incentive la adquisición de vivienda por medio de créditos hipotecarios que no superen el valor que pagaría en arriendo. Y la cuarta es la dirigida a la población flotante de las ciudades: crear un mercado para la población que no tiene vocación de compra. Si uno mantiene esa integralidad entre las diferentes poblaciones, se podría mantener un escenario de crecimiento económico y desincentivar la construcción de vivienda informal.

¿Qué hacer para que viviendas informales cuenten con el mínimo requerido para soportar un desastre?

Destinar recursos fiscales para inventariar y medir esa problemática; hoy el Gobierno no tiene claro cuántas viviendas en un desastre de altas magnitudes se afectan. Con base en esto hacer programas masivos de mejoramiento de barrios y mejoramiento estructural y paralelamente llevar infraestructura y desarrollo social.