Pequeña gigante del acero alemán

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Duisburg es una ciudad ubicada en el occidente de Alemania, la cual no llega al millón de habitantes y está situada en un punto industrializado del país, entre los ríos Rhin y Ruhr, siendo el punto donde confluyen las dos fuentes hídricas. Esta coyuntura ha hecho que posea el puerto fluvial más grande del mundo, a donde llegan cerca de 20 mil barcos por año.

Su base económica comprende la minería del carbón, la industria siderúrgica y las industrias de transformación del acero. Sin embargo a principios de los años 60 llegó la crisis de la explotación del carbón, seguida en los años 70 de la del acero. Por lo cual Duisburg llegó a perder casi 100 mil puestos de trabajo.  

Pero ha sido tal su fortaleza que con el tiempo esta ciudad se ha convertido en el mayor centro siderúrgico de Europa. Aquí en donde funcionan los altos hornos de Thyssen-Krupp y Krupp Mannesmann se funden 18 millones de toneladas de acero, (40 % de la producción alemana).

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Por estos motivos su gente se dio a la tarea de revitalizar las cualidades que la ciudad ofrecía, y fue así como entendieron que su industria y su poderoso puerto interior ofrecían un potencial de desarrollo y un nuevo concepto de reurbanización.

El muelle Schwanentor en el que atracan los barcos de visitas turísticas al puerto, su complejo y la Plaza de Calais en la parte opuesta; se perciben como la puerta al centro urbano y la prolongación del paseo en torno a la dársena del puerto, que ayudan a lograr los objetivos de abrir el centro de la ciudad al agua y de crear un centro urbano atractivo. Hoy la zona industrial de Duisburg está transformada en un parque vasto y la ciudad guarda sorpresas y eventos interesantes.

El principal atractivo es el parque Duisburg Nord, fundado en los años 80. Antes aquí se situaban las fábricas de fundición de acero, los cuales hoy funcionan como lugares de excursión. En uno de los hornos altos han organizado un mirador, desde el cual todos pueden disfrutar del panorama de la ciudad. En el territorio del parque hay varios jardines, prados pequeños y aljibes artificiales, pero la construcción más extraordinaria es el centro de diving, construido en un recipiente de gas.

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En Duisburgo, uno de cada diez estudiantes es extranjero. En las carreras de ingeniería, uno de cada cuatro proviene de otro país. Esta es en una ciudad que para ellos lo tiene todo: un ambiente urbano rodeado por zonas campestres casi infinitas, distracciones suficientes para quienes quieran hacer una pausa, tras horas y horas de estudio, rodeada de rutas para recorrer en bicicleta, el zoológico de la ciudad y el parque deportivo Wedau.

En el Puerto del río, se sitúan varias oficinas, centros de entretención y restaurantes; sumado a esto en el  muelle se organizan paseos por el río y cruceros. El edificio más viejo del siglo XVI es la casa de tres frontones que durante algún tiempo fue propiedad municipal pero luego pasó a los pintores jóvenes, diseñadores y modistas, que  dispone de galerías de arte y talleres en los que se organizan exposiciones y eventos culturales.

En el local del viejo almacén del puerto abrieron el museo de Historia. Los aficionados a la pintura tendrían que ir de excursión al museo de Wilhelm Lehbruck, donde hay más de 50 obras de los maestros más renombrados del mundo.

*Puede viajar a Duisburgo desde Bogotá en vuelo destino a Frankfurt, desde $ 5.663.190 vía Air Europa, y luego en tren con un tiempo de recorrido de una hora y 40 minutos con un precio de 19 euros.

 

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