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La Ruta de la Seda del siglo XXI

Hace casi 6 años, durante un discurso en la Universidad Nazarvayev de Kazajistan, un Xi Jinping que apenas comenzaba su mandato como presidente de China se comprometió ante millones de espectadores a ejecutar el proyecto de infraestructura más ambicioso que ha visto este siglo y uno de los mayores desafíos de la economía mundial: La Ruta de la Seda del siglo XXI. Hoy este sueño es una realidad.

Inspirado en la antigua Ruta de la Seda, este megaproyecto pretende unir a 68 países de Oriente y Occidente por mar y tierra con el objetivo de promover el comercio y estimular el crecimiento económico a través de la región. Los 1.4 billones de dólares que invertirá la banca china en el proyecto también servirán para que Beijing asegure recursos naturales, impulse la ralentizada economía local y eventualmente eclipse a Washington como primera potencia global, algo que suele ser pasado por alto por la propaganda comunista.

Franja, Ruta y Acero

“La franja económica de la ruta de la seda” y “La ruta marítima de la seda del siglo XXI”, como han sido denominadas las dos aristas del plan, afectarán directamente al 65% de la población mundial, representarán un tercio del PIB global y moverán alrededor de una cuarta parte de los bienes y servicios del planeta. En cuestión de recursos, la billonaria inversión necesitará miles de obreros e incrementará significativamente la demanda de materias primas, entre las cuales hay un gran protagonista: el acero.

Conectar a medio mundo significa desarrollar una descomunal red integrada de autopistas, ferrocarriles, túneles, aeropuertos, puertos y redes de telecomunicaciones, entre otras obras de infraestructura, para lo cual se necesitará mucho, pero mucho, acero. China, principal productor de acero en el mundo, ya está lista para enfrentar el desafío y aportar casi la totalidad del metal para el proyecto. 

“La industria china del acero ha estado trabajando activamente en la racionalización de la distribución, la mejora de la competitividad y la aceleración de la inversión extranjera bajo la iniciativa de la Franja y la Ruta”, escribió el investigador Chang-do Kim en un artículo publicado por el centro de investigación de Posco. “Los fabricantes de acero en el centro oeste de China son cada vez más conscientes de su creciente influencia dado que es precisamente en esa área donde inicia la parte terrestre del sistema”.

Según varios informes, el ambicioso proyecto de Xi Jinping incrementará la demanda de equipos y materiales de construcción, lo cual, a su vez, significará un aumento en la demanda directa e indirecta de acero. Mientras la minera anglo-australiana BHP asegura que, en un periodo de 10 años, los proyectos de La Franja y la Ruta podrían elevar la demanda de acero en 150 millones de toneladas, es decir un promedio de 15 millones anuales, la coreana Posco pone la cifra en 300 millones, o sea 30 millones por año. 

Ochenta por ciento de este acero sería utilizado en hormigón armado y estructuras y 20 por ciento en maquinaria y otros equipos. Para las estructuras se necesitarán principalmente aceros largos y tubos de acero, sobre todo para la fabricación de miles de kilómetros de tuberías y vías férreas. De acuerdo con la Shanghai Metal Corporation, solo las tuberías y vías férreas representarán 35% de la inversión total del proyecto. 

La nueva Ruta de la Seda también se presenta como una gran oportunidad para que los productores de acero chinos no solo mejoren la calidad de sus acerías y productos de acero sino también para que reubiquen su exceso de capacidad a otros países partícipes de la iniciativa. Esto, además de impulsar la economía local de cada país, podría lograr un mayor aprovechamiento del metal en regiones menos desarrolladas.

“Hay capacidad que podemos trasladar al extranjero, a regiones que lo necesitan, como el Sudeste Asiático, Europa del Este, Indonesia o África, donde la demanda de acero es enorme, pero la capacidad de producción es muy baja”, dijo en entrevista con Reuters Deng Qilin, presidente del grupo Wuhan Iron and Steel, cuarto mayor productor de acero en China. 

La Ruta de la Seda del siglo XXI sin duda alguna está forjando un nuevo orden mundial y transformando el panorama del acero en el planeta. A pesar de que aún no se conoce el impacto real que tendrá en la economía global, y mucho menos en el mercado del acero, lo que sí se sabe con certeza es que aún falta mucho para alcanzar el punto máximo de desarrollo del megaproyecto. En cuestión de acero, los expertos pronostican que el pico de producción en China aún está por llegar, y se dará a mediados de la próxima década.

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