La producción de Sidor no llega ni al 10% a comparación al 2016

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Por Luisa Álvarez y Andrés Ramírez

El complejo siderúrgico venezolano, Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro, se ha visto seriamente afectado desde la administración chavista por su descenso continuo de producción; hasta el momento no ha podido superar el record de producción que estableció la Transnacional Ternium, de 4.3 millones de toneladas de acero liquido en el año 2007.

El balance del primer semestre de 2017 deja entrever la situación crítica por la que está pasando la empresa, según fuentes sindicales del sector solo ha alcanzado las 260.000 toneladas métricas de acero liquido; la mala situación financiera y operacional se le atribuye a las erradas gerencias de las directivas asignadas por la politización y militarización al ser estatizada en el 2008.

Por otro lado, la baja producción de acero se debe también a la falta de insumos y materia prima como mineral de hierro en briquetas, además de no disponer de repuestos, inversiones para la adecuada tecnología y los conflictos laborales.

El actual presidente de la acería anunció a mediados del 2016 que la industria registraba un nivel de producción del 45% y que los trabajadores continuaban haciendo esfuerzos por incrementar la capacidad operativa de la planta. Sin embargo, la World Steel Association, asegura que Venezuela solo llegó a producir 310.000 toneladas de acero hasta el mes de noviembre.

A la par de la caída en producción de acero, la fabricación de alambrón y barras se contrajo. El retroceso en alambrón fue de 62%, mientras que la producción de barras se contrajo 75%. Solo se produjeron 29.531 toneladas de barras, que equivalen a 7,5% de la capacidad instalada del área, equivalente a 390.000 toneladas al año.

Actualmente los trabajadores se encuentran negociando sus demandas con la directiva de la empresa, que representa la principal industria pesada venezolana

En 2016 Sidor produjo 14.000 toneladas de barras entre mayo y septiembre, así como 25.000 toneladas de alambrón. El gobierno también anunció la activación de un plan para recuperar la capacidad operativa, proyectando una producción mensual de 100.000 toneladas de acero líquido y justificó la desplome asegurando que la estatal destinaba gran parte de su producción a la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), sin publicar cifras oficiales.

Ahora, en cuanto a la producción de hojalata en la industria siderúrgica se ubicó en cero, lo que representó la mayor pérdida de 2016. Ante esta situación, la demanda de envases para alimentos fue cubierta con el uso de bolsas armonizadas y hojalata importada.

Pedro Acuña, presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela (capítulo Guayana), mostró su preocupación a medios regionales ante el deterioro de la industria siderúrgica. Señaló que la empresa se convierte en una productora de materia prima, debido a que ya no se procesan otros productos.

Entretanto, la directiva de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa) advirtió, al cierre de 2016, que la falta de materias primas nacionales e importadas impide producir. “La situación actual de la industria nacional de autopartes y repuestos es la más difícil que ha vivido en los años que tiene esta industria, está colapsada”, alertaron.

Mientras que para el año 2014, solo lograron producir un poco más del millón de toneladas, a pesar que se habían planteado 2.5 millones de toneladas. En 2015 la empresa estatal presentó una caída del 35.5%, que representa el primer registro más bajo en cuatro décadas. El argumento de Jesús Zambrano fue insólito: “una fatiga de la planta”.

Hace más de una década Sidor era reconocida como la acería más importante de Venezuela y una de las más importantes de la región ya que en su momento alcanzó altos niveles de eficacia y de producción, era capaz de abastecer en cantidad y calidad la demanda del mercado nacional y producir lo suficiente para hacer su aporte de exportaciones no petroleras del país en toda la región latinoamericana, en su momento Colombia importaba gran cantidad de su acero.

Ante este panorama, hoy Sidor es un fiel retrato de una “revolución” que no va para ningún lado. Para quienes la conocimos en su esplendor es una lástima ver que el Gobierno haya debilitado una empresa que fue modelo de productividad para Venezuela y ejemplo a seguir para las empresas del acero de la región.