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Inmigración y consumo de acero

Estados Unidos: El caso del lejano oeste.

Las personas que migraron al  “Lejano Oeste” después de 1848 eran parte de la transferencia general de tierras federales a demandantes privados, hecho que caracterizó el desarrollo económico de Estados Unidos en los siglos XVIII y XIX. 

La transferencia generó grandes oportunidades para el progreso tanto individual como colectivo, en el desarrollo de la sociedad y la economía. El hecho de haber sido equitativos en el reparto de tierras, parece ser visto como crucial en la formación de una sociedad cohesionada; evitando la concentración de propiedad y mercado. La coalición política entre actuales y potenciales colonos, permitió el desarrollo de infraestructura de transporte, constructoras y empresas inmobiliarias. 

El caso China

En 1980 menos de una quinta parte de los chinos vivían en ciudades, esto era una proporción urbana más pequeña que en la India o Indonesia. En China habitaban cerca de 1,25 mil millones de personas, de los cuales 36,2% eran urbanos, eso se traducía en un consumo de acero per cápita de 108 kilos por habitantes. Para 2016 las cifras indicaban que el 57,3% de las personas vivían en ciudades y el consumo de acero alcanzaba a 506 kilos por habitante; Esto significó que hubo una migración de alrededor de 400 millones de personas del campo a la ciudad. 

La migración hizo que China no sólo se convirtiera en la economía que más acero produce y consume, sino que en sólo 15 años llegó a ser la segunda más grande del mundo, superando Japón y Alemania. En el año 2004, el primer ministro de China señalaba en una conferencia sobre el re-empleo de los trabajadores despedidos, “ Somos un país socialista, entonces si no resolvemos el problema del empleo, la vida de las masas no va a mejorar”. De esta forma, el gobierno debía asegurarse que los trabajadores migrantes tuvieran un rápido ingreso al mercado laboral urbano, porque sí no podían encontrar trabajo, regresarían al campo. 

En diez años, el PIB per cápita creció 5,5 veces, un 550%, llegando a cerca de 8,2 mil dólares per cápita. La sociedad se volvió más rica y se generó un boom por construcción tanto de vivienda como infraestructura.

Los casos expuestos anteriormente demuestran que el desarrollo económico de las dos economías más grandes del mundo, en parte se debe a la migración, al respeto por los derechos de propiedad y coalición entre estado y privados, en el caso de Estados Unidos, y el caso de China un profundo respeto por proveer las condiciones necesarias para el desarrollo de una sociedad urbana.

Entonces el problema no es que en Latinoamérica estemos enfrentando una ola de migración que disminuye los salarios, colapsan los servicios del estado, aumentan los niveles de delincuencia, generan empleo informal…etc. El problema es que a diferencia de EE.UU en su momento y China, no estamos desarrollando una política o un plan sobre el cómo aprovechar el shock de oferta laboral, tanto Estados-Unidos como China, que usaron la migración para generar y desarrollar toda una red de infraestructura, con el objetivo de conectar ciudades y estados y así mejorar el nivel de intercambio y desarrollo de sus paises.

Nuevamente el problema encuentra sus raíces en que los políticos no se hacen cargo, sobre el cómo hacer uso de los recursos en pos del bienestar social, para el desarrollo de comunidades más equitativas. 

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