Hoy los invito a jugarle limpio al país

Por: Oscar Ramírez 

Apreciados transformadores y comercializadores de Acero.

Por años Colombia ha venido formando una cultura de construcción en acero que la lleve a los niveles de un país desarrollado, a cambio del tradicional concreto, con todo lo que esto significa para nuestras industrias y negocios.

No soy yo quien debe destacar ante ustedes las virtudes del acero; más estético, aséptico y rápido, con las ventajas económicas que esto significa. Pero en este momento quiero compartirles una gran preocupación, hasta donde el esfuerzo desarrollado a la fecha puede verse frustrado por fallas estructurales, ya en el diseño y\o en los materiales que nos hagan retroceder como industria. Acaso ¿quién pagó los platos rotos del edificio la Escollera en Cartagena, qué quedó en el imaginario colectivo frente al comportamiento de nuestro producto estrella?

El incumplimiento a normas, calidades, calibres, etc, campea por todas partes. Pareciera que quien se destaque por más vivo va a ganar la carrera, cuando lo que ponemos en riesgo es la seguridad, no sólo atentando contra el cliente sino poniendo en riesgo todo el futuro sectorial.

Hoy los invito a una cruzada para jugarle limpio al país, a los consumidores y a la industria. Respetar las normas existentes, proponer nuevas para los productos no estandarizados. Cumplir los calibres, anchos, largos, pesos y calidades; debe ser un propósito común y elevar a Reglamento Técnico Obligatorio los usos y productos una obligación civil y patriótica.

De nuevo los invito a que nos reunamos con este propósito, así como lo intentamos hace un año, no más estafa al consumidor, no más degradación de producto y no más amenaza al sistema!

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