Hablemos de metas, ética y Colombia

Nos hemos convertido en el gremio que creció como ningún otro en tan corto tiempo en Colombia. Cinco meses de arduo trabajo y con 960 empresas que atender, convierten a Camacero en un motor que impulsa el Desarrollo del país.

Creemos en Colombia y en su gente, y auguramos éxitos al Gobierno que reinicia un nuevo cuatrienio. De las medidas políticas, económicas y sociales que se implementen en la República, depende en gran parte su progreso y, por ende, el de nuestra cadena del acero.

Aspiráramos a que quienes dirigen el sector del acero, comprendan que todos, absolutamente todos, prendimos el motor para desarrollar al país. Productores, trefiladores, importadores, constructores, ferreterías grandes y pequeñas y los roles definidos por la economía, son los que mueven esta ‘máquina’ sin que las piezas se crucen entre sí. Las siderúrgicas a producir y los comercializadores a vender.

¿Por qué queremos destruirla con talanqueras innecesarias?, hablamos de PAZ y continuamos en Guerra. ¿Será que ese es el orden natural de las cosas y no podemos ir contra lo natural? 

Compitamos con caballerosidad (creo que ese término ya no existe, pero me lo enseñaron en el colegio y en mi casa) y no utilicemos, como la filosofía de Marx, “provocar al enemigo”.

Algo similar son las prácticas engañosas para distorsionar el mercado, mediante avisos publicitarios dirigidos a que sólo se adquiriera el producto de su preferencia mediante campañas, con el concurso del Estado, sin importar que a quienes les causan daño, generan el mayor número de empleos en el sector.

¿Será que la resistencia a la innovación y a la tecnología, para mejorar, no está en sus códigos comerciales?

Aferrarse a ideologías de falta de competitividad, nacionalismos y localismos extremos, como lo menciona Munuel Schneer, nos impiden el progreso y atrasan el desarrollo de un país como Colombia que es potencia, no sólo por su evolución acelerada en los últimos años, sino por su gente, en la que Camacero cree.

Caso aparte es el de la justicia mediática y de show, en la que se considera ser mejor funcionario por el sólo hecho de publicar las investigaciones sin que el ciudadano, sea condenado en Juicio y con un debido proceso. La autoridad debe ser prudente y no poner en tela de Juicio el buen nombre de las personas antes de condenarlo.

No obstante lo bueno, lo regular y malo del país en que vivimos, no dejemos de llevar con orgullo el título de ‘colombianos’, para que entre todos, léase bien, ENTRE TODOS, forjemos el país que soñamos.

Édgar Plazas Herrera
Presidente
Cámara Colombiana del Acero