El Duque de Acero

El Duque de Acero

Foto EFE

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Por: Juan Pablo Silva – Analista económico

A partir del 7 de agosto, el Sr. Duque asumirá como nuevo presidente de Colombia. De él se esperan muchas cosas, quizás son pocos los presidentes que tengan tantos frentes abiertos y todos tan relevantes e interdependientes.

Son necesarias reformas pro-mercado para atraer recursos e invertirlos, para eso es prioritario dar una imagen de transparencia. Luego tiene que hacer su mejor esfuerzo para erradicar la corrupción y la producción de coca.  

Una vez logrado eso tiene que comenzar a asignar los nuevos recursos de la forma más eficiente posible, es decir, por un lado ayudar a la gente más desamparada y por otro tiene que conectar un país dividido por la geografía. De esta forma la inversión en infraestructura es probablemente el objetivo más revolucionario en su administración, porque eso va a ser que el país se conecte y pueda intercambiar con el mundo en forma más eficiente. Lo cual entregará desarrollo, crecimiento económico y más oportunidades a los olvidados.

La buena noticia es que nuestro sector está preparado para colaborar con el Sr. Duque, quizás como nunca antes; un ej es el trabajo que ha hecho Camacero para conectar las empresas y personas, reflejando el interés por conocernos y hacer cosas en conjunto.

Respecto del panorama exterior, el precio del acero se ha mostrado estable. Desde hace diez meses se encuentra en un nivel similar y con poca volatilidad.

Lo anterior a pesar de toda la incertidumbre política que existe en una buena parte del mundo. Los riesgo son elevados crecientes, debido a la prolongada estabilidad de precios. Los inventarios se renovaron a un precio “alto” y dada la incertidumbre política, el sesgo del acero es a la baja, no estoy diciendo que va a bajar sólo que los riesgos aumentan.

Entonces el manejo adecuado del nivel de inventarios es la variable a resolver, inventarios sobre 5 meses, te dejan muy expuestos a una caída de precios. Se sugiere elegir por cercanía geográfica, mientras más cerca mejor. En este sentido los proveedores nacionales hoy corre con ventaja.

Luego el dilema es el siguiente, si el Sr.Duque lleva a cabo su revolución en infraestructura, el gobierno va a necesitar mucho acero. Pero como los riesgos de mantener inventarios altos son elevados, dada una posible caída de precios, no va a haber mucho acero en el mercado.

La solución quizás, poder participar como sector y no en forma particular; de esta forma se diluye el riesgo y por otro lado estamos colaborando. En definitiva esta vez somos protagonistas y en parte va a depender de nuestro compromiso colectivo, si llegamos a tener el “Duque de Acero”.