El comercio de la industria siderúrgica en la Cumbre G-20

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Por: Luisa Álvarez

En la reunión de dirigentes del G-20 realizada la semana pasada en Hamburgo, Alemania, el tema a tratar por Angela Merker, primer ministra de Alemania fue “forjar un mundo interconectado”, en la cual se debatió las políticas entorno al terrorismo, al crecimiento económico, al comercio, al desarrollo sostenible, al clima y la energía.

La política comercial de la industria siderúrgica estuvo en la agenda por dos aspectos; el primero, por los comentarios que fueron expresados al Foro Global de Sobrecapacidad de Acero; y el segundo, por las decisiones tomadas por la Administración Trump sobre la investigación de las importaciones de acero y seguridad nacional en marco del artículo 232, asimismo, las posibles respuestas similares de otros países, las exportaciones de China, la desviación del comercio producto de las acciones proteccionistas, y la posibilidad de una guerra comercial.

El Foro Global de la Sobrecapacidad de Acero se estableció en la pasada reunión de la Declaración de los Líderes del G-20 por un periodo de 3 años bajo la presidencia de China, con el objetivo de buscar y proponer soluciones al problema de la sobrecapacidad, a las políticas de subsidios que la estimulan y a tomar medidas efectivas para promover el funcionamiento del mercado.

Hasta la fecha, se han realizado varias reuniones de los 33 miembros del Foro, y el progreso no satisface las expectativas en avanzar con la información que se ha solicitado. Según fuentes de los gobiernos se prevé que será hasta noviembre cuando se tenga el reporte del avance, mientras tanto el tema siegue en la agenda.

Parte de la explicación por el que el comercio siderúrgico se vuelve cada vez más conflictivo es por el problema de la sobrecapacidad existente de la industria, sobre todo, y como sea resaltado, cuando se manifiesta las exportaciones en condiciones de dumping o subsidios, tema central para los gobiernos e industrias. 

El segundo aspecto, hace referencia a la decisión de la Administración de Donald Trump, en cuanto al artículo 232, el cual se ha retrasado de acuerdo a las declaraciones del Presidente Trump y del Secretario de Comercio, quienes dijeron que los resultados de las investigaciones se conocerían a finales de junio, pero no fue así. Se comentó que el retraso tuvo la “intensión” de no –afectar- la reunión del G-20, ya que varios países europeos se han manifestado abiertamente en varias ocasiones, que si se ven afectados ellos aplicarían medidas similares, represalias en productos sensibles norteamericanos o acusaciones en la OMC. 

Antes de la cumbre, la Casa Blanca estaba a punto de tomar una decisión, pero los principales asesores de la administración de Trump frenaron el proceso en el último minuto, persuadiendo al mandatario de reunirse con otros líderes mundiales en el G-20 antes de decidir cómo proceder

El proteccionismo del Presidente Donald Trump y su política de “EE.UU primero”, generaba una tensión en la Cumbre del G-20 que podía impedir llegar a un acuerdo en defensa del libre comercio, sin embargo la mandataria alemana Angela Merker en la declaración final de la cumbre, en una rueda de prensa, manifestó: “Mantendremos los mercados abiertos destacando la importancia de marcos de comercio e inversiones ventajosas para todos; continuaremos combatiendo el proteccionismo, incluidas todas las prácticas comerciales injustas y reconoceremos el papel de este ámbito de los instrumentos legítimos de defensa”, igualmente indicó que “los 20 países se comprometen a esforzarse por garantizar posibilidades equilibradas a través de la promoción de un ambiente favorable para el comercio y la inversión.”

Esto refleja las inquietudes expresadas por Trump durante la cumbre del G-20, la primera a la que asiste, en donde el mandatario señaló que el comercio debe ser justo y abierto y debe beneficiar a empresas y trabajadores estadounidenses.

En el documento final también deja en claro el compromiso por ceñirse a las reglas de los organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Conferencia de las Naciones Unidas de Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

 

Antes de la cumbre, la Casa Blanca estaba a punto de tomar una decisión, pero los principales asesores de la administración de Trump frenaron el proceso en el último minuto, persuadiendo al mandatario de reunirse con otros líderes mundiales en el G-20 antes de decidir cómo proceder