El acero como moneda de cambio para negociar los intereses de Trump

El acero como moneda de cambio para negociar los intereses de Trump

Por : Andrés Ramírez Sánchez – Director Ejecutivo Camacero

Mucho se ha especulado respecto a las consecuencias que tendrán las medidas adoptadas por el gobierno Trump referente a los aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio.

Sin embargo para interpretar mejor esta realidad se deben observar factores como el contexto histórico de EEUU, lo que el acero significa en términos patrióticos para este país, el fuerte interés de la administración Trump en renegociar sus acuerdos comerciales con el mundo y las verdaderas consecuencias en nuestro país.

Inicialmente se debe tener en cuenta que el acero es un insumo insignia para Estados Unidos, dado que el país ha participado en dos guerras mundiales y este material fue de suma importancia para proteger sus intereses, posicionándolo como un motor de desarrollo en el imaginario colectivo. Con el paso del tiempo, el acero norteamericano obtuvo un valor más simbólico que económico.

Aun así el acero, por la razones recién nombradas, era la excusa perfecta para entrar a renegociar todos los acuerdos comerciales tal como lo prometió Trump en campaña.

En ese orden de ideas el hecho de que el gobierno norteamericano al no llegar a un acuerdo con México y Canadá; sobre el TLCAN y con la UE; decidiera aplicarles el arancel del 25% al acero y del 10% al aluminio no fue una casualidad.

Esto deja ver que detrás de las medidas arancelarias impuestas por Trump se encuentra la intención de usar el acero como moneda de cambio para modificar los tratados de comercio internacionales en pro de los intereses de Estados Unidos.

Estrategia que ya le funcionó en parte con Corea del Sur. Dado que tras culparlo de ser el principal responsable de la disminución de empleos en las siderúrgicas estadounidenses, lo cual no es cierto, logró que el país asiático renegociara sus términos comerciales para quedar exento de los aranceles.

En lo referente a Colombia por ahora no hay indicios de una inundación de acero extranjero, puesto que EE.UU además de ser el mayor importador de acero del mundo, con cerca de 30 millones de toneladas al año, cuenta también con un déficit cercano a los 35 millones; una cantidad que no puede dejar de importar de golpe y que además no está en capacidad de generar. Dado que no posee ni la capacidad ni la materia prima suficiente.

Sin embargo de llegar a presentarse una sobreoferta de este insumo lo realmente importante es que el gobierno nacional tome las decisiones pertinentes teniendo en cuenta todos los eslabones que representan la cadena de valor del acero. Esto para no beneficiar a unos pocos afectando a los demás.