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10,5 kilómetros de la vía Bogotá-Villavicencio fue la última obra habilitada antes de la contingencia del Covid-19.

Por el momento la mayoría de las obras de infraestructura que se encontraban en ejecución antes de la llegada del Coronavirus se encuentran paralizadas gracias al aislamiento obligatorio decretado por el gobierno nacional a inicios del mes de marzo.

Sin embargo, cabe resaltar que algunas de estas obras se encontraban avanzando a buen ritmo antes de la contingencia, como lo es el caso del corredor Bogotá – Villavicencio, una de las vías más importantes para conectar los llanos orientales con la capital del país y la cual hace parte del programa de Autopistas de Cuarta Generación en las que el Gobierno viene trabajando desde hacer varios años.

Un ejemplo de lo anterior son los 10,5 kilómetros que se habilitaron a principio del mes de febrero, en el tramo Chirajara – Fundadores. La apertura de este tramo estuvo a cargo del presidente de la republica Iván Duque junto con el presidente de la ANI Manuel Felipe Gutiérrez.

Dentro de lo 10.5 kilómetros habilitados se encuentran 2,3 kilómetros de doble calzada entre Chirajara y el Puente la Pala, también se encuentran también incluidos 105 metros de retorno y un túnel de 1.9 kilómetros. El tramo puesto en funcionamiento hace parte del denominado Tercio Final del proyecto y tiene una longitud de 22,6 kilómetros e incluye la construcción de 6 túneles, 21 viaductos y 7 puentes peatonales.

Cabe recordar que esta es una vía con una geografía bastante complicada y la cual ha sido afectada por los constantes deslizamientos que allí se presentan, imposibilitando el transito y ocasionando grandes perdidas a los empresarios y campesinos llaneros.

Así mismo, para reducir estos riesgos, en el km 58, el cual ha sido uno de los puntos más afectado por los derrumbes se encuentra en construcción un tablestacado de acero, el cual consiste en una barrera metálica de protección que tiene una longitud de 216 metros y que además está compuesta por 18 módulos divididos en 54 secciones de 4 metros de longitud, 6 metros de altura y una profundidad de 12 metros, lo que permite contener el material que se pueda desprender del talud de la montaña.

Con la habilitación de este tramo se pretende incentivar la economía de esta región la cual en esta época de crisis ha sido una importante zona de abastecimiento de bienes de primera necesidad como productos cárnicos y agroalimenticios.

De igual forma, desde la reapertura de la obra a principios de Diciembre, esta se encuentra funcionando en perfectas condiciones y con la apertura de este tramo se reduce cerca de 15 minutos en la conexión entre el departamento del Meta y la ciudad de Bogotá.

Por último, es importante resaltar que existe incertidumbre frente a la falta de liquidez que se dará gracias al no cobro de peajes y al confinamiento obligatorio, por lo cual as vías del país se encuentran vacías y no están entrando ingresos para la continuación y el mantenimiento de las mismas.

Foto: Llano siete días.

About author

Máster en Administración y Negocios de Industrias Creativas y Culturales de Queen Mary University of London y con un pregrado en Comunicación y periodismo con énfasis audiovisual de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Actual Jefe de Comunicaciones de Camacero.
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