La pesadilla de Formosa Ha Tinh Steel

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Por:  Mateo Herrera

 Una subsidiaria del multimillonario Grupo de Plásticos de Formosa ubicada en Vietnam, la Corporación Formosa Ha Tinh Steel, ha tenido una pésima racha en los últimos años. En 2014 una turba de alrededor de mil vietnamitas enfurecidos por la presencia china en su país, prendió fuego a algunas de las instalaciones y ahuyentó a varios trabajadores chinos de la compañía; causando la muerte de cuatro de ellos. Por lo cual las labores de construcción que se estaban llevando a cabo en la planta fueron detenidas durante diez meses.

Justo después de que reiniciaran las obras, en marzo de 2015, el colapso de un andamio dejó al menos 14 trabajadores muertos e hirió a otra decena de ellos. Y, como si fuera poco a mediados de mayo de 2017, una falla técnica ocasionada por la combustión repentina de finas partículas de polvo en el aire, produjo una explosión “ensordecedora” y “estremecedora”. Según trabajadores que se encontraban a un kilómetro de distancia del incidente.

Sin embargo, la peor desgracia que ha tenido la siderúrgica taiwanesa, de 10.600 millones de dólares, ocurrió cuando accidentalmente vertió una combinación de fenoles, hidróxido de hierro y cianuro en el mar de China Meridional. La mezcla tóxica dejó 70 millones de toneladas de peces muertos en las playas, envenenó a cientos de vietnamitas consumidores de pescado y ocasionó un enorme daño socioeconómico a una población pescadora en cuatro provincias del centro de Vietnam.

A pesar de que en un principio todo apuntaba a que la culpa había sido de la siderúrgica taiwanesa, hubo un silencio de cerca de dos meses antes de que el gobierno confirmara las sospechas. “Las violaciones en las operaciones de construcción y prueba de la planta son causantes de la grave contaminación ambiental que ha matado a una gran cantidad de peces”, aseguró en su momento un funcionario del gobierno vietnamita en una conferencia de prensa.

Tras dicho señalamiento, el presidente de Ha Tinh Steel, Chuan Yuan-Cheng, reconoció en un video reproducido en una multitudinaria rueda de prensa en Hanoi que su compañía había sido en efecto la causante del derrame: “Asumimos la responsabilidad”, dijo. “Pedimos disculpas sinceramente a la gente de Vietnam, particularmente a personas de las cuatro provincias centrales afectadas”.  

Ha Tinh Steel fue obligada a pagar una compensación de 500 millones de dólares, que serían destinados a la ayuda de las aldeas pesqueras afectadas, capacitación laboral de pescadores sin trabajo y rehabilitación del medio ambiente marino. La entidad además se comprometió a invertir otros 350 millones de dólares en la mejora de las medidas de seguridad medioambiental, el aumento del capital de trabajo, la compra de material y la construcción de un sistema de coque seco.

A pesar de los arduos esfuerzos de la corporación por apagar el incendio, el derrame desencadenó una serie de protestas que jamás se habían visto en 40 años de régimen comunista. Además de que los manifestantes recriminaron a un representante de Formosa Ha Tinh por aseverar que, antes de adquirir las tierras para el proyecto, a los pescadores locales se les había aconsejado cambiar de empleo, los damnificados alzaron su voz exigiendo una mayor compensación económica y en contra del manejo retrasado e indiferente del caso por parte del gobierno.

“En un principio, el gobierno descuidó el desastre a pesar de la evidencia”, publicó en su espacio virtual el bloguero Tran Minh Nhat. “Ahora, usa todos los medios posibles para evitar que los aldeanos afectados se quejen. Cinco personas han sido arrestadas. Están impidiendo que los ciudadanos busquen justicia”.

La Corporación Formosa Ha Tinh Steel, perteneciente también a Taiwán Steel (25%) y a la japonesa JFE Steel (5%), fue establecida en 2008 con el objetivo de desarrollar una gran planta siderúrgica en un puerto de aguas profundas de Vietnam, en la zona económica de Vung Ang.  Con una capacidad proyectada inicial de 7.5 millones de toneladas anuales y un puerto capaz de despachar buques cargados con hasta 500.000 toneladas. No solo se trata de la mayor inversión extranjera en Vietnam sino también de la mayor planta de su tipo en el sudeste asiático.

Las protestas han disminuido, en gran medida por la censura del gobierno. Sin embargo, aún falta mucho para que “el peor incidente medioambiental” que ha enfrentado Vietnam sea olvidado por completo. Por el momento, mientras cerca de 5000 aldeanos afectados a lo largo de 200 kilómetros de costa vietnamita se rebuscan la vida en una región donde puede que la existencia marina nunca se recupere en su totalidad, Formosa Ha Tinh Steel busca superar su tragedia lo antes posible y cumplir con el objetivo de iniciar oficialmente la producción de acero antes de que finalice el 2017.

 

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