La crisis de Gerdau y sus planes para salir de ella

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Por: Andrés Ramírez Sánchez

 

Para nadie es un misterio que la industria del acero no pasa por su mejor momento, en especial, la de nuestro continente. Durante 2015 varias economías de la región se empezaron a desacelerar -como la brasilera- que terminó en recesión. Por consiguiente, hay varias economías que no consumen la misma cantidad de acero que venían consumiendo, o si lo hacen, en gran medida es proveniente de China; acero que llega a precios inferiores a lo normal.

En este conexto, las grandes multinacionales del acero son indiscutiblemente las que peor han salido libradas, pues al contar con estructuras de funcionamiento complejas -como cientos de miles de empleados en varios países y enormes complejos industriales- les es más difícil reacomodarse para enfrentar los vientos en contra que, a corto plazo y motivados por la sobreproducción China, no prometen mejorar.

Un problema con sello propio

Una de estas megaempresas afectadas es Gerdau, ya que la operación de la Compañía en sus dos principales mercados no marcha del todo bien. Por un lado, el exceso de acero en el mundo ha afectado sus ventas en Estados Unidos, pues la producción se ha debilitado frente a las importaciones desde China de este material. La situación ya prendió las alarmas, pues su acción, que se  cotiza en NYSE, ha perdido a la fecha cerca del 50% de su valor desde que a mediados del año pasado empezó caer. La situación de Gerdau USA se ha vuelto tan delicada, que a finales de febrero el Bank of America (Merryl Linch) catalogó su acción como underperform; en otras palabras, que viene teniendo un mal comportamiento.

En cuanto a su funcionamiento en Brasil, sede matriz de la compañía y principal economía -pues le representa un 35% de sus ingresos brutos- la situación es inclusive peor; la recesión de la economía brasileña -la peor en 25 años según el diario El Economista- ha llevado a que Gerdau empezara una compleja reorganización que implicó el cierre y la fusión de varias de sus unidades de negocio, para así enfrentar lo que sería la peor crisis de su historia.

A pesar de que el gigante de Porto Alegre ha buscado infructuosamente una solución a su mal momento por medio de maniobras empresariales como salir de su filial Sidenor en España, negociar un préstamo por USD 1.000 millones con la banca internacional para capital de trabajo y hasta emitir acciones de su casa matriz en Brasil, no ha sido suficiente para frenar sus pérdidas; para finales del año pasado ascendían a 502 millones de dólares, siendo las mayores en 5 años, según cita Reuters.

Año nuevo, no tan bueno.

La no mejora de sus números ya arrojó la primera consecuencia de este año: la firma calificadora de riesgo Moody’s, a comienzos de febrero, redujo su calificación de Baa3 a Ba3, debido al alto endeudamiento de algunas filiales de Metalurgia Gerdau y a su alta dependencia en cuanto a ingresos del mercado brasileño, que además de encontrarse en recesión, ha sufrido la depreciación de su moneda, cercana al 30% de su valor frente al dólar.

No siendo esto suficiente, para finales de ese mismo mes, la policía allanó las oficinas de la compañía en 5 diferentes estados en búsqueda de pruebas que implicaran a la empresa y 22 de sus funcionarios con un presunto caso de corrupción y evasión fiscal, cercano a los 378 millones de dólares. Esta situación no solo generó una caída de un 10% de la acción en la bolsa de Sao Paulo, sino también el traslado coercitivo del presidente de la siderúrgica para declarar ante la justicia brasileña.

¿Cuál es la solución?

Así las cosas, a la compañía de la familia Gerdau se le empiezan a agotar las maniobras para ajustarse a las condiciones adversas que vienen sacudiendo al sector acero y que, según World Steel Dynamics, no prometen mejorar sino hasta 2018, cuando se espera un repunte de los precios del acero a nivel mundial. Por lo tanto, estos años que quedan de crisis deberían ser esenciales para acelerar su reorganización en pro de fortalecer su operación en mercados claves como el brasilero y el estadounidense, este último importante porque, a pesar de los bajos precios y la fuerte competencia china, sigue consumiendo acero debido al fortalecimiento de su economía.

Otra opción más drástica que podría tomar Gerdau es restringir su operación en aceros planos y vender los activos no estratégicos de los mercados que no le aportan significativamente, para así fortalecer los principales y actuar como ‘trader’ en estos. En tal caso, podría pensar en cerrar su filial en Guatemala -la cual, entre otras cosas, está en medio de un escándalo por corrupción-. De igual manera, existe también la alternativa de salir de activos improductivos como las plantas que tiene quietas Gerdau Diaco en Colombia, cuya operación además dejó en 2014 pérdidas por 54 mil millones de pesos.

Esto, según varios expertos consultados, serían los movimientos más acertados para enfrentar la crisis que ha puesto en la cuerda floja al grupo siderúrgico más grande de América, aunque recalcan que, en el caso de restringir su operación en nuestro país, lo llevaría a enfrentar el hecho no poder abastecer una de las economías que sacará la cara por la región, debido a su imponente plan de infraestructura y que -según el último Congreso Latinoamericano del Acero- incrementará por dos su consumo de acero.

 

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El exceso de acero en el mundo ha afectado las ventas de Gerdau en Estados Unidos.

Moody’s redujo su calificación debido al alto endeudamiento de algunas filiales