Especial Alacero 56, Buenos Aires: China, el gran protagonista y la gran amenaza

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Buenos Aires_ La quincuagésimo sexta versión del congreso latinoamericano del acero que en este año y por décima vez en la historia se llevó a cabo en la capital argentina finalizó el sinsabor que genera la difícil coyuntura que atraviesa el acero mundial motivado por la sobre producción de aceros de economías que no crecen a la velocidad que crecían antes y que han dejado un “destello” de sobre capacidad que ha llevado a que el preció del acero cayera a niveles históricos nunca antes registrados en nuestro continente poniendo en apuro a grandes empresas del sector como lo es Gerdau.

 

La gran amenaza

China no es una economía de mercado como pide que se le consideré” Con esa frase Martín Berardi, presidente de Ternium Siderar y de la cámara argentina del acero empezó la rueda de prensa en la que se hizo énfasis que China es una gran amenaza para el sector y no podía ser considerada como una economía de mercado como esta lo había solicitado ante la OMC. Si China logra demostrar que es una economía de mercado, será imposible demostrar medidas anti-dumping contra ella citó Berardi al referirse a las consecuencias que esto podría generar en los países latinoamericanos que han sido fuertes receptores del acero producido en el gigante asiático.

 

Aunque la amenaza no es nueva y China desde los últimos 5 alaceros ha venido cobrando importancia en el paneles de discusión del congreso, en este se robo todo el protagonismo debido a que en gran medida, los principales socios de Alacero han sido los principales damnificados de una industria que a la fecha a caído 1.7% a nivel mundial y no promete mejoras el próximo año.

 

Que el sector acero no ande bien era de esperarse, 2 años consecutivos que lleva desacelerándose la economía China y sus más de 400 millones de toneladas de sobre capacidad que invaden principalmente a economías emergentes, han motivado a que el precio del kilo del acero baje y sea imposible competir contra ello. De igual forma, estas economías emergentes necesitadas de inversión extranjera se ven obligadas a no interponer medidas de protección contra China a cambio de prestamos y ayudas que brinda la gran chequera del gigante asiático.

 

Y esa estrategia que es lo más parecido a un juego de póker a dos manos, les ha generado grandes resultados que han llevado a que Latinoamérica además de ser el destino predilecto para el acero chino, también nos llevara a tener a la fecha un desbalance comercial de productos hechos en acero de más de 840.000 millones de dólares y que se dispararan las medidas de anti-dumping contra esta país, en donde las 46 medidas que se estudian en el continente, 28 son contra este país.

 

El “Pacto con el diablo”

Pero la culpa no es solo de China, Latinoamérica es igual o más responsable por la situación que se vive actualmente, la des integración comercial, la falta de competitividad y el famoso “trato con el diablo” al que se refirió Paolo Rocca en el cierre del congreso y del cual hablaremos más adelante han llevado a que la situación sea insostenible para varios países que ven ad portas des-inversiones y des-industrialización en el peor de los casos.

 

Rocca, propietario de la multinacional Techint, en su discurso de cierre del congreso hizo fuerte énfasis en el cambio de ciclo que se le viene a la industria siderúrgica y que va a exigir de una alta competitividad frente a unos fuertes vientos que sacudirán al sector. Destacó que esta condición que enfrentamos llevará a los países a cambiar sus modelos económicos y re-orientar a la industria. Y aunque el tema de China no es nuevo para el sector, desde el 2002 ya sonaban las alarmas sobre el fuerte crecimiento que venía teniendo este país desde su entrada al mercado mundial 2 años antes y que Rocca lo describe como un hecho único, solo comparable con la revolución industrial en Inglaterra, pues en tan solo 15 años su participación en el PIB mundial pasó del 3% al 16% y del 5% al 18% en el mismo periodo frente a la participación en la industria manufacturera mundial.

 

China es un fenómeno que cambia la estructura de la realidad, en 15 años ha revolucionado la estructura económica mundial, afirma Rocca, en donde los primeros 11 años Latinoamérica los supo aprovechar gracias al alto flujo de importaciones de China que llevó a que se creara el famoso “Pacto con el diablo” que define Rocca como un modelo de crecimiento que radica en la exportación de productos primarios hacia el gigante asiático y la importación de productos industriales llevando a que el peso industrial dentro de la economía latinoamericana se redujera significativamente y por lo cual hoy pagamos las consecuencias de una posible des industrialización que conllevará a la perdida de empleos y una inferior calidad de los mismos.

 

Paralelo a esto y también con la ayuda indirecta de China, países latinoamericanos han optado por hacer del estado, el motor económico principal de sus economías quitándole este privilegio a la industria privada como lo es el caso de Brasil, Ecuador, Venezuela y Argentina y lo cual ha desembocado en un decrecimiento de la productividad como es el caso de Sidor en Venezuela.

 

¿Qué sucederá con China?

De China se dice de todo, pero nada con certeza”, era la principal conclusión entre los asistentes que participaban en el panel que tenia como protagonista a este país.

 

Lo que si se puede decir con certeza es que China no es lo mismo que era unos años atrás, su economía empieza a mostrar signos de debilidad que motivan al gobierno central a aumentar su deuda publica y privada afectando su velocidad de crecimiento, aún así, es hoy más que nunca una amenaza para la agregación de valor industrial, ejemplo, hoy son pocas la fabricas de aceros planos que siguen funcionando en nuestro continente debido a que este tipo de acero que se le facilita viajar más, llega con precios subsidiados desde asía entre un 25% y un 30% por debajo de lo normal. Expertos como la profesora Usha C. V. Haley de la Universidad de Virginia y conferencista del segundo día de congreso afirmó que el gobierno chino promueve la reducción de capacidad del orden de 80 millones de toneladas, o sea un 7% del la capacidad total para así enfrentar los vientos en contra que se le acercan, pero por otro lado, Ricardo Hausmann, director del centro para el desarrollo internacional de la Universidad de Harvard y miembro del mismo panel, afirmó que contrario a lo que el mundo cree sobre reducción de capacidad instalada e inversión industrial que quiere llevar a cabo Beijing, esto no sucederá y por lo contrario para compensar la caída del crecimiento, china seguirá invirtiendo en la industria, entre ellos la siderúrgica.

 

Lo cierto es que China se desacelera mucho más rápido de lo que dicen las estadísticas, y esto a corto plazo desencadenará en el aumento de los subsidios del gobierno central que mantienen vivas a las fabricas que hoy funcionan a perdida o con márgenes inferiores al 0,04%. Estas fabricas que por lo general se encuentran en las provincias se niegan a morir con el pretexto de seguir generando empleos para su región, situación que no ayudará a aliviar sobre capacidad que ya estamos viviendo y la cual ya supera dos veces la producción de toda Latinoamérica junta.

 

Por lo tanto, teniendo en cuenta lo recién mencionado, los pronósticos de los expertos durante Alacero y las no tan optimistas proyecciones que tiene China para el próximo año es muy posible que el panorama para el 2016 no sea muy distinto a que hemos vivido este año.

 

Colombia, saca la cara por la región

A pesar de la mala hora del sector, nuestro país en este panorama es lo más parecido a una flor en medio de un desierto, mientras otras economías vecinas ven de cerca posibles des industrialización y des inversiones del sector, Colombia por el contrario tiene inversiones en marcha por parte de multinacionales como Ternium, Tenaris y Deacero.

 

Según palabras de Martin Berardi, Colombia se encuentra un poco mejor que año pasado en cuanto al crecimiento del consumo aparente de acero creciendo en 2014 un 13,4% más que el año anterior y en lo que va de este año superando todo pronostico subiendo un 1,0% más que en 2014. Este buen momento que se debe a la fuerte inversión estatal en infraestructura y la vía libre que se le dio a al sector privado para participar en obras de infraestructura por vía de asociación público privada le fueron reconocidos a nuestro país durante el congreso como el plan de infraestructura más realista y ambicioso de la región en palabras de Berardi.