El EEM de China sigue siendo una incógnita

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finales de mayo de este año, el primer ministro chino, Li Keqiang, realizó una visita a Bélgica y a Alemania, entre otras cosas, para asistir a la XIX Cumbre de Líderes China-UE, que se celebró en Bruselas. El viaje sin duda alguna sirvió para fortalecer las relaciones diplomáticas de China con los dos países; sin embargo, el bloque no llegó a ningún consenso en torno al esperado reconocimiento del gigante asiático como una economía de mercado.

China argumenta que, después de 15 años de haberse adherido a la Organización Mundial del Comercio (OMC) como país en transición –fecha que se cumplió el pasado 11 de diciembre-, automáticamente entró a ser un miembro formal del grupo de 162 naciones. Sin embargo, grandes potencias mundiales como Estados Unidos y la UE aún no reconocen que la segunda economía del mundo haya aprendido a jugar bajo las reglas del comercio justo.

“Estados Unidos aún está preocupado por los graves desequilibrios en la economía estatal de China, como la sobrecapacidad generalizada en la producción, incluso en las industrias del acero y del aluminio, y la significativa propiedad estatal en muchas industrias y sectores”, manifestó hace unos meses el Departamento de Comercio en un comunicado. “China no ha hecho las reformas necesarias para operar según los principios del mercado”

Nueve meses después de que la OMC se tuviera que haber manifestado, las cosas siguen estancadas y China aún no sabe si es -o no  una economía de mercado ante la comunidad internacional. Peor aún, la UE está vislumbrando una ventana de oportunidad para atacar a China con más severidad. A mediados de año, el Parlamento Europeo dio luz verde para la imposición de una serie de reformas antidumping, no solo contra China, sino contra cualquier país ajeno a la UE que pudiese plantear una amenaza para la región.

“En una maniobra parcial y miope, la UE continúa negando el EEM a China con base en que el país asiático todavía no es un mercado libre adecuado”, escribió Rabi Sankar Bosu, secretario de New Horizon Radio Listeners’ Club, en un artículo para china.org.cn. “Europa no quiere que los productos chinos, relativamente más baratos, inunden sus mercados a un ritmo más alto por temor a socavar las economías locales. Las excusas presentadas por la UE son discriminatorias”

A pesar de que 88 países, entre los cuales se encuentran grandes socios comerciales de China como Australia, Nueva Zelanda, Perú y Chile, sí creen que el gigante asiático juega bajo las reglas del mercado mundial, una decisión que en muchos casos puede ser motivada por factores políticos, la firme negativa de Estados Unidos y de la UE tiene a los líderes de Beijing contra las cuerdas. “Nunca estaremos de acuerdo en incluir una referencia al EEM de China en una declaración conjunta”, manifestó un alto funcionario de la UE.

En lo que podría considerarse como un acto de desesperación, China se negó a presentar un comunicado conjunto anticipado sobre el cambio climático durante la Cumbre China-UE el pasado junio, argumentando que “el trabajo no había sido terminado aún”. No obstante, prestigiosos medios de comunicación habían tenido antes acceso al documento final. La maniobra se dio después de que la UE se negara a concederle el EEM a China. 

China y la UE no tienen ningún problema en vincular asuntos separados y aparentemente no relacionados”, manifestó Douglas Bulloch, experto en economía política china, en una columna publicada en Forbes. “Todo se reduce a una negociación. Si la UE no le da a China lo que quiere, entonces China no cooperará en otra cuestión que consideran importante para la UE”

Pero la UE tampoco parece ser muy transparente con su toma de decisiones, y es posible que su continua negativa tenga motivos ulteriores. Según dijo Ding Chun, director del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Fudan, al South China Morning Post, “la UE también quiere aprovechar el asunto del EEM de China para ejercer presión sobre el país asiático en otras áreas, como el acceso al mercado, la contratación pública y las ventajas de las empresas públicas”

Durante los siguientes meses, China y la UE continuarán en su juego de “tire y afloje”, ejerciendo toda la presión política que puedan y moviendo cada pieza del tablero con cabeza fría hasta que alguno de los dos ceda. Mientras tanto, todos los países del mundo, no solo aquellos que han batallado en contra del EEM de China, podrán seguir interponiendo acusaciones de dumping y aplicando salvaguardias de manera discrecional y sin acudir al principal organismo de comercio mundial. 

Nueve meses después de que la OMC se tuviera que haber manifestado, las cosas siguen estancadas y China aún no sabe si es -o no- una economía de mercado ante la comunidad internacional. Peor aún, la UE está vislumbrando una ventana de oportunidad para atacar a China con más severidad. A mediados de año, el Parlamento Europeo dio luz verde para la imposición de una serie de reformas antidumping, no solo contra China, sino contra cualquier país ajeno a la UE que pudiese plantear una amenaza para la región.

“En una maniobra parcial y miope, la UE continúa negando el EEM a China con base en que el país asiático todavía no es un mercado libre adecuado”, escribió Rabi Sankar Bosu, secretario de New Horizon Radio Listeners’ Club, en un artículo para china.org.cn. “Europa no quiere que los productos chinos, relativamente más baratos, inunden sus mercados a un ritmo más alto por temor a socavar las economías locales. Las excusas presentadas por la UE son discriminatorias”.

A pesar de que 88 países, entre los cuales se encuentran grandes socios comerciales de China como Australia, Nueva Zelanda, Perú y Chile, sí creen que el gigante asiático juega bajo las reglas del mercado mundial, una decisión que en muchos casos puede ser motivada por factores políticos, la firme negativa de Estados Unidos y de la UE tiene a los líderes de Beijing contra las cuerdas. “Nunca estaremos de acuerdo en incluir una referencia al EEM de China en una declaración conjunta”, manifestó un alto funcionario de la UE.

En lo que podría considerarse como un acto de desesperación, China se negó a presentar un comunicado conjunto anticipado sobre el cambio climático durante la Cumbre China-UE el pasado junio, argumentando que “el trabajo no había sido terminado aún”. No obstante, prestigiosos medios de comunicación habían tenido antes acceso al documento final. La maniobra se dio después de que la UE se negara a concederle el EEM a China.

“China y la UE no tienen ningún problema en vincular asuntos separados y aparentemente no relacionados”, manifestó Douglas Bulloch, experto en economía política china, en una columna publicada en Forbes. “Todo se reduce a una negociación. Si la UE no le da a China lo que quiere, entonces China no cooperará en otra cuestión que consideran importante para la UE”

Pero la UE tampoco parece ser muy transparente con su toma de decisiones, y es posible que su continua negativa tenga motivos ulteriores. Según dijo Ding Chun, director del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Fudan, al South China Morning Post, “la UE también quiere aprovechar el asunto del EEM de China para ejercer presión sobre el país asiático en otras áreas, como el acceso al mercado, la contratación pública y las ventajas de las empresas públicas”

Durante los siguientes meses, China y la UE continuarán en su juego de “tire y afloje”, ejerciendo toda la presión política que puedan y moviendo cada pieza del tablero con cabeza fría hasta que alguno de los dos ceda. Mientras tanto, todos los países del mundo, no solo aquellos que han batallado en contra del EEM de China, podrán seguir interponiendo acusaciones de dumping y aplicando salvaguardias de manera discrecional y sin acudir al principal organismo de comercio mundial.