Costa Caribe, el nuevo polo de desarrollo

Por Andrés Ramírez

Especial_interna

Por muchos años el desarrollo de Colombia se dio del centro del país hacia fuera y no como ha sucedido en la mayoría de lo países que cuentan con salidas al mar, naciones que se germinaron alrededor de los puertos para luego expandirse hacia el interior.

Colombia, teniendo dos mares, se desarrolló industrialmente entre cordillera y cordillera, gracias a la forma en que los españoles colonizaron la región, situando la capital y las principales ciudades en el centro del país. Esto hace que hoy un camión se demore casi 20 horas en atravesar nuestras 3 cordilleras y recorriendo los 516 kilometros que dividen a Bogotá, principal centro industrial, con el puerto más grande del país, Buenaventura.

Esta hermosa topografía de postal que nos enorgullece a todos los colombianos, ha generado que por mucho tiempo haga difícil el transporte de mercancia entre ciudades y puertos; por consiguiente, hace que el país no sea competitivo. Si nos remontamos a la historia, en lo años 20 aprovechando el cheque recién girado por parte de EE.UU. por la compra de Panama, y época que los historiadores llaman, la ‘danza de los millones’, el gobierno de aquel entonces decidió invertir gran parte del dinero en modernos ferrocarriles que premetían interconectar los centros productivos y poblados con los puertos del país.

Las vías, por consiguiente, las dejaron en un segundo plano bajo la premisa de que no se necesitarían, pues las modernas locomotoras de trocha corta serían las que conectarían nuestro país con el mundo. Los años pasaron y para cuando los ferrocarriles se quisierón modernizar, era muy costoso para una empresa en una profunda crisis económica. Llegan los 90 y se liquidan los Ferrocariles Nacionales; para entonces, Colombia se había acostumbrado a moverse vía aérea y los empresarios a convivir con vías precarias en plena apertura económica. Esta carencia de infraestructura no ha sido ajena a la Costa Caribe, que a pesar de ser la principal entrada de mercancia, por muchos años no dejó de ser una de las muchas regiones abandonadas por el Gobierno central.

Afortunadamente, Gobierno y empresarios se dieron cuenta de que de nada sirve tener modernas fábricas en el centro del país, si la sola internación de materia prima o externación de productos terminados se ven afectados gravemente debido a los elevados costos de fletes por las precarías vías que hasta ahora se empiezan a modernizar.

La globalización llegó y gracias a eso el país se obligó ha solucionar el problema desde la raíz, la conectividad hacias las costas, en especial la de la región Caribe y la competitividad de estas. Gracias a esto la región hoy cuenta con más de 25 concesiones portuarias y 12 más en espera; un ambicioso plan de recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, billonarias inversiones en materia víal en los 7 departamentos de la región y la modernización y ampliación de los cuatro principales aeropuertos de la región.

Hoy los principales puertos cuentan con modernas instalaciones para el manejo de graneles, containers y carbón, entre otros. De igual forma, se han ido tecnificando para el manejo de ciertos tipos de productos, como el nuestro, el acero, en el que la Sociedad Portuaria Puerto de Barranquilla, Bitco y Palermo, se han especializado. Pero además de especializarse en el manejo de ciertos tipos de productos, también han mejorado sus prácticas, como la Sociedad Portuaria de Santa Marta, que fue reconocida recientemente por la OEA por tener las mejores en cuanto a responsabilidad social, innovación y sostenibilidad.