Cinco propuestas para reactivar la economía

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Está claro que el año no lo empezamos con el pie derecho. La economía durante el primer cuatrimestre no creció como el Gobierno anticipaba. Lo cierto es que un endeble 1.1% de crecimiento para un país en desarrollo como Colombia es muy bajo.

Empecemos por el principal problema al que se le debe que hoy la economía no ande bien: la carencia de una clara política industrial. Nos hemos venido ‘desindustrializando’ año tras año, en gran medida, porque el país se concentró por muchos años en solo extraer petróleo. Un barril sobre los 50 dólares nos ha llevado a perder la quinta parte de nuestros ingresos y a crecer a este ritmo.

Pero esto podría ser diferente si Colombia definiera una política industrial que atraiga y reactive la inversión en lo sectores en los que sea más estratégico hacerlo, acompañada de una política arancelaria que elimine la evasión y la elusión que hoy desangran las arcas del país.

Pero además de esto, Colombia tiene que mejorar la competitividad de las empresas. Construir vías es un gran paso para mejorar los costos de los fletes, pero los megaproyectos de infraestructura no pueden perder dinamismo debido a los recientes escándalos de corrupción. El país debe intervenir con urgencia a los proyectos que son de vital importancia para que así, la dinámica de la construcción siga aportando a la economía nacional.

En pro de mejorar la productividad industrial, también se deben mejorar los costos de la energía; los empresarios colombianos pagamos uno de los kilovatios más altos de la región. Este costo energético es excesivamente alto para un país con grandes fuentes hídricas, por lo tanto debemos exigirle al Gobierno que nos explique a dónde va el dinero que pagamos por la misma, cuando es bien sabido que es económico generarla desde hidroeléctricas.

Pasando a los hogares colombianos, ¿cómo reactivamos el consumo con una tasa de interés tan alta? El consumo mueve al país y dinamiza la economía, pero esta se ve restringida al tener una tasa de usura excesiva. Si bien ya bajó un poco, sigue siendo alta; lo cual afecta a los colombianos que más necesitan del crédito de consumo para vivir.

En conclusión: todos los problemas de Colombia se reducen a un gran flagelo, la corrupción; si nuestro país lo considerara como un delito de la más alta pena, seguramente no tendríamos que haber llegado al punto de necesitar una reforma tributaria para recuperar los recursos que dejamos de percibir del petróleo, como tampoco estaríamos viendo cómo el consumo de acero se estanca debido a los problemas de corrupción que están afectando a los megaproyectos de infraestructura que, además de consumir acero, dinamizan la economía.