Alacero

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Río de Janeiro El mes pasado sellevó a cabo la versión número 57 del Congresode la Asociació  Latinoamericana del Acero -Alacero-,congreso que se reúne todos los años en ciudades deferentes deAmérica Latina para discutirla coyuntura del sector.

Para los que acostumbramos a asistir a este encuentro año por año, se nos ha vuelto costumbre ver a China como el gran protagonista, algo lógico ya que es el mayor productor de acero del mundo con más de 800 millones de toneladas por año de acero laminado, un consumo aparente de acero laminado de 672 millones de toneladas y una sobrecapacidad cercana a los 450 millones de toneladas -o sea, el 61% de la sobrecapacidad mundial,
equivalente a 6,5 el consumo de América Latina o el consumo en un año de Estados Unidos-. 

China claramente fue -de nuevo y como en todos los anteriores congresos Alacero, o por lo menos desde el 2007 cuando empieza a hacer estragos en el sector- el principal protagonista. Pero vale la pena resaltar que otro de los principales temas que se tocó, fue la situación económica de los países del continente frente al sector del acero. En cuanto a esto, se pudo resaltar que durante 2016 se ha dado un auge económico, impulsado principalmente por los giros políticos que se han producido en países como Argentina, Perú y Brasil, este último que se ha mostrado abierto para dejar atrás las políticas económicas que traía Dilma Rousseff, y por lo contrario, abrir al mercado bajo la voluntad de crear reglas de juego claras para los inversionistas extranjeros. Situación que aunque busca mejorar la economía del ‘gigante suramericano’, podría afectar a las gigantes del acero como CSN, Gerdau o Votorantim, que se han acostumbrado a vender el acero por encima del precio normal, y de todas maneras, tampoco tienen los mejores resultados por la recesión actual.

Aún asi´, este cambio poli´tico que se dio en el Brasil es positivo para la regio´n en materia econo´mica. Por ahora, los cambios iniciales del Gobierno de temer, no han sucumbido totalmente en la economi´a, pues se espera que el pro´ximo an~o esta crezca apenas un 0,5%, pero por lo menos crece. Colombia aumenta consumopero se enfrenta a reforma tributaria. En el caso de Colombia, aunque sobresale como uno de los países del continente que más le apuesta a la infraestructura -por detrás

de México, Brasil y Argentina- se resalta también su posible desaceleración económica debido a la reforma tributaria que se está tramitando en el Congreso legislativo del país, actualmente. Y precisamente fue ese el tema principal a la hora de tocar el capítulo de nuestro país: la reforma tributaria y el acero. Entonces, bajo esa coyuntura ¿Se afectará el consumo de ese material? ¿Y como consecuencia, la construcción de vivienda e infraestructura? Posiblemente. Según los datos expuestos por Juan Carlos Rodado, panelista del Congreso y director de Investigaciones Económicas para Latinoamérica de Natixis, Colombia se verá golpeado ya que el 60% del los ingresos del país son gracias al consumo.

Así que al incrementar en 3 puntos porcentuales el IVA pasando del 16% al 19%, definitivamente frenará el consumo, lo cual afecta directamente en la compra de vivienda, gran consumidor de acero en el país. Si bien este es un escenario inicial, y puede variar según lo que suceda mientras se tramita la reforma, lo cierto es que una movida económica de esta magnitud se debe ver contrarrestada con un impulso a un sector que sea un gran dinamizador de empleo y desarrollo, como lo es la infraestructura. En ese orden de ideas, a Colombia le puede pasar lo que le sucedió a Chile, cuando pasó su reforma tributaria y el gran afectado fue el acero, que se debilitó debido al freno en el consumo, haciéndose necesario buscar y usar otras vías para incentivarlo. Por ahora, aunque se ve un panorama algo sombrío en materia de consumo de acero, Alacero es más optimista. Según sus datos de consumo aparente, se espera que de 2016 a 2017 Colombia incrementeel consumo de acero en 200 mil toneladas, pasando de 4 a 4 millones 200 mil y, muy posible, estar llegando a las 4,5 millones de toneladas para 2018, cuando se prevé que el efecto del paquete de 40 proyectos de vías 4G, las más de 20 APP de incitativa privada en vías que hay en curso, la modernización de 58 aeropuertos, 8 puertos y 2 ferrocarriles, se empiece a sentir en el mercado del acero. En ese orden de ideas estamos viendo dos panoramas: uno bastante optimista y otro más realista.

El panorama en materia de consumo de acero es optimista: Alacero

El primero, el impulso en el consumo de acero pese a la reforma tributaria gracias al auge en las inversiones en infraestructura vía 4G o APP-IP, las cuales suman la ‘bobadita’ de 70 billones de pesos, cifra que nunca en la historia de nuestro país pensamos que se invertiría en infraestructura; la primera per cápita en Latinoamérica. Entonces vemos que entre lo malo de la reforma, tiene algo bueno y es que esta fomenta la inversión extranjera, algo que se necesita con urgencia si queremos llegar a invertir esa cifra, pues muchos proyectos se han visto en problemas para lograr sus cierres financieros. El otro panorama un poco más realista -sin llegar a ser pesimista es un freno en el consumo, sin dejar de crecer pero sí con unas cifras muy parecidas a las de este año, ya que si bien hay muchas obras de infraestructura que ya están en marcha y otras más que lograron su esperado cierre financiero, vemos que la reforma, sí o sí, afectará la construcción, en especial la de vivienda y por lo siguiente, quien jalonará el consumo de acero el próximo año será solo la infraestructura y no ambas como venía sucediendo. Sea un panorama o el otro, y pese a que existe mucha incertidumbre debido a la reforma tributaria, el sector tanto a nivel local como nivel global tiene cara de estar recuperándose y seguramente una situación de China en economía de mercado puede ser el escenario perfecto para fomentar una mayor integración regional -y de esa manera- contrarrestar la posición de China y así volver una crisis en una oportunidad. Un mundo con alto consumo de acero y China como economía de mercado Al finalizar Alacero este dejó tanto caras felices como tristes.

Si bien parece, el sector seguirá creciendo -no al ritmo que todos esperábamos-, el mundo consumirá un 0.5% más, pasando de 1.501.3 a 1.509.6 millones de toneladas; no son las mejores noticias para los productores, pues según los datos suministrados en el congreso, China seguirá decreciendo hasta llegar a un punto crítico en 2020, lo cual se traduce en menos inversión en infraestructura y vivienda en el ‘gigante asiático’, y más capacidad productiva de acero sobrante. Hoy esta sobrecapacidad llega a los 100 millones de toneladas, cifra que seguramente se incrementará el próximo año ya que los planes de recorte de producción de China no se han cumplido como se esperaba y además porque se le facilitará exportar su acero con un estatus de economía de mercado. 

En los próximos años el mundo demandará más acero. La mejora de la economía estadounidense, el incremento del valor del barril de petróleo, después de que la OPEP por fin se pusiera de acuerdo, y la fuerte inversión en infraestructura tanto en Latinoamérica como en India, África, y el mismo Estados Unidos -en donde Trump prometió una fuerte inversión en este rubro para hacer “America Great again”- son factores que incidirán en el repunte del consumo. Consumo que los chinos no dejarán pasar y que la industria local debe preparase para atender. Hoy las exportaciones de acero desde China a América Latina rondan las 10 millones de toneladas; un posible estatus para este país de economía de mercado -situación que ya se habrá definido para el momento que usted lea este artículo- que no promete mejorar el panorama para los productores locales; de ahí la importancia de que se organicen, hagan las inversiones necesarias y presionen a sus gobiernos para tomar una postura frente a esa situación que se avecina, bien sea instaurando desde ya medidas de protección para resguardar las industrias que se verían afectadas, o tomando una decisión mucho más radical, tal como lo hizo Estados Unidos, que independientemente de la decisión que tome la Organización Mundial del Comercio, este no le otorgaría el estatus automáticamente y por lo contrario, seguirán tratando a China como una economía de no mercado hasta que esta exponga los suficientes argumentos para demostrar lo contrario.

China seguirá decreciendo hasta llegar a un punto crítico en 2020