Acero chino en ultramar

china_fs

Por: Mateo Herrera

En Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei, al noreste de China, la espesa polución hace que a veces sea difícil distinguir entre el día y la noche. La tos es común entre los más jóvenes y los adultos a menudo se quejan de molestias en los pulmones luego de unos cuantos minutos al aire libre. “A pesar de ser mi ciudad natal, Shijiazhuang a veces es irreconocible, a medida que empeora la neblina”, escribió un cibernauta en su cuenta de Weibo. “Ahora no puedo vivir sin máscaras y mi cuerpo se está comenzando a sentir enfermo”.

El alto precio que China está pagando por su acelerado desarrollo es evidente en Hebei, donde se encuentran siete de las diez ciudades más contaminadas del país. Reconocida por sus grandes industrias acerera, cementara y vidriera, durante años la región ha sido clave para la industrialización del país. Solo en términos de acero, Hebei anualmente produce alrededor de 200 millones de toneladas, la cuarta parte de la producción total de China.

Pero las graves consecuencias a causa de la industrialización no solo han sido medioambientales, sino que la región, afectada por la ralentización de la economía y la poca demanda de acero, también se ha visto enfrentada a una enorme sobrecapacidad. Beijing, mientras tanto, está haciendo malabares para ver cómo se libra de esa piedra en el zapato.

Matar dos pájaros de un solo tiro

Una de las políticas para aliviar la situación más discutidas ha sido el desplazamiento de siderúrgicas hacia el exterior, maniobra que no solo le daría un respiro a muchas ciudades al norte de China afectadas por la contaminación medioambiental, como Beijing y Tianjin, sino que también apunta a reubicar la producción en otras zonas del planeta donde se pueda aprovechar de una manera más efectiva.

“Hay capacidad que podemos trasladar al extranjero, a regiones que lo necesitan, como el sudeste asiático, Europa del este, Indonesia o África, donde la demanda de acero es enorme, pero la capacidad de producción es muy baja”, dijo en entrevista con Reuters Deng Qilin, presidente del grupo Wuhan Iron and Steel, cuarto mayor productor de acero en China. Este plan, propuesto a finales de 2014, tiene miras a que para este año China logre producir cinco millones de toneladas de acero en ultramar y que dentro de seis años, es decir, para 2023, la cifra aumente a 20 millones.

De hecho, el mayor proyecto chino en el exterior con relación a hierro y acero ya se está llevando a cabo. En 2014, Hebei Iron & Steel, líder de la industria acerera en China, se alió con la Industrial Development Corporation de Sudáfrica para montar una fábrica en la provincia sudafricana de Limpopo. La idea es que para 2019 se produzcan cinco millones de toneladas de acero, que representen ingresos anuales de 10.000 millones de dólares.

El gobierno central también ha optado por atacar el problema de la sobrecapacidad con recortes de producción. En Hebei, por ejemplo, se han estado cerrando sin cesar decenas de fábricas de acero, vidrio y cemento. Aunque es una iniciativa lógica, cientos de trabajadores han perdido sus empleos y se ha vuelto difícil encontrar alternativas de progreso en una provincia que durante décadas no ha conocido más que la industria pesada.

“El recorte de 60 millones de toneladas de producción de acero ha tenido un profundo impacto en el desarrollo económico de la provincia”, dijo Guo Bing, profesor de Medio Ambiente de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hebei, en entrevista con el Global Times. “Pero al tratarse de una de las industrias más importantes de la región no podemos permitirlo. Es por eso que tenemos que dejar a las industrias aventurarse al extranjero, en países donde esta producción es más necesaria”.

La iniciativa, sin embargo, no ha estado libre de críticas: “Si la idea es simplemente mover un negocio que está perdiendo dinero en China a otro lugar, no va a funcionar”, expresó a Bloomberg Andrew Polk, economista senior del Centro de Economía y Negocios de China. “De todos modos, ¿por qué otro país querría darle la bienvenida a estas empresas zombi?”.

A pesar del escepticismo, lo cierto es que el Partido Comunista siempre logra sus cometidos. A través de políticas preferenciales e incentivos financieros, ha logrado que otras compañías sigan los pasos de la gigante de Hebei. En Tailandia se está desarrollando un proyecto acerero con capacidad para 600.000 toneladas, en Indonesia uno de 350.000 toneladas y en Malasia uno de tres millones de toneladas.